Gracias a ella
Gracias a ella
Estuvo bajo el agua un buen rato. Se congeló. La saqué a la orilla, no se movía. Despertó tosiendo y respirando por la boca. No entendió dónde estaba, ni a dónde ir, ni cómo se había salvado. Su corazón late y el mío vive gracias a ella.
Comentarios
Publicar un comentario